lunes, 14 de junio de 2010

(.....) (Negra)



Dale que se hace tarde y ya te tengo que hablar.
Bonito, te tengo que esperar, te tengo que amar, bonito, y que no te apuras en hablar, en beber, tú que no te apuras en dejar de llorar.
Y dale que hay un corazón que esta mal muy mal, y dale que hay que apurase, porque puede ser que me tenga que resignar y ya no quiera nunca más decirte nada.
Dale que te quiero querer mucho y quiero que me des la mano cuando es de madrugada y quebramos botellas.
Dale que me quiero drogar contigo y quiero recorrer muchos versos a pata pelada, como si se tratara de pasto, como si se tratara de ti.
Y si que es cierto, bonito, bonito, que me molesta que no te guste yo y que me molesta que me beses así siempre con copete y no cuando estamos tomando te o fumando cigarrillos o preparado tallarines.
Si que me molesta que eso pase, pero es que eso ya da igual por que es parte de la demora.
Creo yo.
O espero yo.
O yo,
digo que dale que te apures en besarme y que te apures en contarme qué es lo que tienes en la cabeza antes de que yo siga equivocándome tanto,
cuéntame qué es lo que pasa, bonito, bonito, dime si quieres un poquito estar con yo probando cómo se den las cositas (mira tú que bonito que seria que se dieran bien).
Y así de paso hacemos algo grande bonito de papel de colores de goma o maleable, así de paso me enseñas palabras nuevas, así ya no me vuelvo más promiscua, así me prendo a tu cabeza voladora y me hago feliz.
Tú, bonito, tú depresivo chascón, pololo de tu polola, deberías responder la pregunta
¿me hace un espacio ( )
entre la mente desquiciada
y el corazón lastimado?

Y parece que... (Negra)

Y parece que de tanto pensar, sentir, necesitar, todo te, he terminando por gritar, también te.Y ahora que nos comunicamos a través de nuestras espaldas y a la hora de cerrar los ojos estamos tan tan lejos que nuestra visión no alcanza para cubrir todo el perímetro que nos distancia y los horizontes se pierden de uno a otro extremo de la cama de una plaza que nunca reemplazamos por nuestro serio y contagioso problema de iniciativa, y ahora que ambos nos vamos, que nos decimos chao (caho) y que nos resistimos a dar por finiquitado este encuentro casual de nuestras vidas, justificándolo todo con palabras que me recuerdan a Corin Tellado y su muerte reciente.

Y ahora que todo se acaba de manera pausada y dolorosa (agónica, diría yo), me limitaré a hacer una única pregunta:
¿El pasado es en megapíxeles?

lunes, 7 de junio de 2010

El Reino del Abismo (Helen Tapia)

Hoy no hay invitados importantes
En el festín de los recuerdos
Sin embargo suenan cercanos
La voz desgarrada
Los murmullos precoces
Los crepitares sínicos
El mundo de los olvidados
Espera a la vuelta de la esquina
Que no se perturben los despojados
Si ya no existen puertas de bienvenida
Mi casa no es su casa
Y mis amaneceres
Se despiden de sus noches
Retrocedan que la luz es tenue
El estruendo de los grillos
Clama otros nombres
Y detrás de las ventanas
Desaparecieron los abrazos
Solo quedan espectros
Que le dan la espalda
pues los muertos vivos
no reconocen su condición
desprendiéndose de los antepasados
y los murmullos y los crepitares
la soledad no quiere compañía
y detesta a la multitud cansada
cuan rasgados y doloridos esos ojos
oh! vivaces expectantes y famélicos
porque tienen hambre de batalla
de la que se alimentaran
de derrota y gotas de sudor y lágrimas
mas bien que de sombras desechas
pues las lagrimas y el sudor
se reservan para los acechados
para quienes descuidan sus esquelas
y velan por la monotonía
monotonía que será corrompida
en el temblor de los sueños del porvenir
cuando giman y rompan las murallas
descuarticen aquellos cuerpos
de rostros hipócritas
que ficticio es este discurso
protagonizado por débiles!
Debajo mi emblema
Sentado en el limbo de la
Humanidad y lo incorpóreo
Si los barrotes de estas ventanas
Son ahora como el algodón de azúcar
El techo de hojas otoñales
y las paredes de hielo bajo el sol
A través de esta construcción debilitada
cruzarán los soldados descalzos
Entonces tu mano se extenderá
Para tapar sus bocas
Con el fin de obstruir el paso de sus alaridos
Y sus combativas seculares
Y con el fuego abrasador de su puño
Se quemarán su extremidad defensiva
Vuelvan otra vez sobre los transeuntes acorralados
las figuras putrefactas, con sus alas rotas
Y aquellos temerosos pidan auxilio
En el resto
Pero las tinieblas y la paz
No son un buen complemento
Y las suplicas

ENMUDECEN!

Me sumo a la contienda
Sin ahondar en los preceptos de justicia
Ni honor ni voluntad son valores acertados
Sangre muerte conducen por la senda
No a la celda
Este delito es benéfico
Redimirá los orígenes nauseabundos
Para que vomiten su histórica inercia
El reino del abismo
Ascendió a la tierra de cemento.

(La ferra)

miércoles, 17 de febrero de 2010

Caleidoscopio


Cuando la cálida ventana que orienta mi mirada se cierra repentinamente
y me arranca del letargo nauseabundo de la felicidad
convierte mi cielo en otra cárcel de nubes tóxicas
mi sangre comienza a oler a petróleo,
y las pestañas se me caen como gotas de leche amarga
las manos resbalosas por el moho acumulado,
y los pies secos de tanto andar
comienzo desesperadamente a buscar el caleidoscopio,
que me hará resucitar de esta agonía coloquial
como un analgésico crómatico, caliente y excesivo
vinito navegao pa los ojitos cansados
refugio para cualquiera que lo quiera usar
timón de mis días oscuros
luz monocorde equivalente a la luna
artefacto malévolo
construido puntada a puntada
bordando cada color
tono a tono cada brillo
habitado por un pedacito de alma
de cada uno de los que amé
esquivo y travieso se esconde
no recuerdo la última vez que lo usé
puede estar entre tus ropas, dentro de tus zapatos,
o en tu bolso trotamundo lleno de poemas
tal vez te lo llevaste por equivocación,
junto con mis ilusiones y mi cariño
he ahí tu oblicua felicidad
o puede estar enfriándose al lado de tus mentiras
como únicos residentes en mi congelador
búsqueda incesante y agotadora me hace desertar
pienso, reflexiono
tal vez si despierto de una vez por todas
de esta maldita pesadilla
todo acabará y no lo necesitaré más
PERO ES MIO!
ingenuo ladrón de colores
demando y exijo una devolución
so pena de tu pervertida y maltrecha soledad
de ventanas cerradas
y eterna oscuridad.

martes, 9 de febrero de 2010

Círculo, Pablo de Rokha


Ayer jugaba el mundo como un gato en tu falda;
hoy te lame las finas botitas de paloma;
tienes el corazón poblado de cigarras,
y un parecido a muertas vihuelas desveladas,
gran melancólica.

Posiblemente quepa todo el mar en tus ojos
y quepa todo el sol en tu actitud de acuario;
como un perro amarillo te siguen los otoños,
y, ceñida de dioses fluviales y astronómicos,
eres la eternidad en la gota de espanto.

Tu ilusión se parece a una ciudad antigua,
a las caobas llenas de aroma entristecido,
a las piedras eternas y a las niñas heridas;
un pájaro de agosto se ahoga en tus pupilas,
y, como un traje obscuro, se te cae el delirio.

Seria como una espada, tienes la trial dulzura
de los viejos y tiernos sonetos del crepúsculo;
tu dignidad pueril arde como las frutas;
tus cantos se parecen a una gran jarra obscura
que se volcase arriba del ideal del mundo.

Tal como las semillas, te desgarraste en hijos,
y, lo mismo que un sueño que se multiplicara,
la carne dolorosa se te llenó de niños;
mujercita de invierno, nublada de suspiros,
la tristeza del sexo te muerde la palabra.

Todo el siglo te envuelve como una echarpe de oro;
y, desde la verdad lluviosa de mi enigma,
entonada la tonada de los últimos novios;
tu arrobamiento errante canta en los matrimonios,
cual una alondra de humo, con las alas ardidas.

Enterrada en los cubos sellados de la angustia,
como Dios en la negra botella de los cielos,
nieta de hombres, nacida en pueblos de locura,
a tu gran flor herida la acuestas en mi angustia,
debajo de mis sienes aradas de silencio.

Asocio tu figura a las hembras hebreas,
y te veo, mordida de aceites y ciudades,
escribir la amargura de las tierras morenas
en la táctica azul de la trial danza horrenda
con la cuchilla rosa del pie inabordable.

Niña de las historias melancólicas, niña,
niña de las novelas, niña de las tonadas,
tienes un gesto inmóvil de estampa de provincia
en el agua de asombro de la cara perdida
y en los serios cabellos goteados de dramas.

Estás sobre mi vida de piedra y hierro ardiente,
como la eternidad encima de los muertos,
recuerdo que viniste y has existido siempre,
mujer, mi mujer mía, conjunto de mujeres,
toda la especie humana se lamenta en tus huesos.

Llenas la tierra entera, como un viento rodante,
y tus cabellos huelen a tonada oceánica;
naranjo de los pueblos terrosos y joviales,
tienes la soledad llena de soledades,
y tu corazón tiene la forma de una lágrima.

Semejante a un rebaño de nubes, arrastrando
la cola inmensa y turbia de lo desconocido,
tu alma enorme rebasa tus hechos y tus cantos,
y es lo mismo que un viento terrible y milenario
encadenado a una matita de suspiros.

Te pareces a esas cántaras populares,
tan graciosas y tan modestas de costumbres;
tu democracia inmóvil huele a yuyos rurales,
muchacha del país, florida de velámenes,
y la greda morena, triste de aves azules.

Derivas de mineros y de conquistadores,
ancha y violenta gente llevó tu sangre extraña,
y tu abuelo, Domingo Sanderson, fue un HOMBRE;
yo los miro y los veo cruzando el horizonte
con tu actitud futura encima de la espalda.

Eres la permanencia de las cosas profundas
y la amada geográfica llenando el Occidente;
tus labios y tus pechos son un panal de angustia,
y tu vientre maduro es un racimo de uvas
colgado del parrón colosal de la muerte.

Ay, amiga, mi amiga, tan amiga mi amiga,
cariñosa, lo mismo que el pan del hombre pobre;
naciste tú llorando y sollozó la vida;
yo te comparo a una cadena de fatigas
hecha para amarrar estrellas en desorden.

martes, 2 de febrero de 2010

Febrero, 05


...y la Violeta nos acompañó
con el simple aleteo liberado
del pajarillo que vivía en su cabeza maravillosa

Hace como un año a ese cabro le bajo el amor
Y nos quisimos tanto que preferimos olvidarlo
Cegar la memoria pa´ no morirnos,
Prisioneros uno del otro
Hace como un año yo le dije que lo quería
Mientras agitábamos nuestros cuerpos en mi cama
patria conocida y familiar
de encuentros tan sanos como la verdad
Hace como un año el viento tenía una fuerza inusual
Y en mi puerto, trastornaba hasta la conciencia
despeinando el alma y descostrando el espiritú
El barlovento azotaba como nunca
movilizaba la basura de las calles y elevaba los letreros
(hasta el cielo)
Hace como un año a ese cabro le bajó el amor
Y yo lo esperaba en mi casa
y nos quisimos tanto, tanto
Que preferimos olvidarlo

martes, 19 de enero de 2010

Transhumante

Pálido y secreto sentado en la penumbra
Rodeado por el tibio y nauseabundo
Olor a humedad, oscura humedad
Repasa una y otra vez el cristal que
Convoca y atrae su profunda soledad
Su cabello cano recorre rebelde
Hasta más abajo de sus hombros
Convirtiéndose en el abrigo incondicional
Que lo ha amparado durante años
Es la fotografía final, póstuma y cotidiana,
de un día eterno, que se repite una y otra vez
y otra vez
incesante en la diametralidad de su oposición
búscandole verdad a sus mentiras
tratando de discernir entre su mundo creado
y la realidad
Viviendo en el sueño de saberse humano
Pero despertando constantemente
Ante el confrontamiento de su retórica lasciva
Infecciosa y vil
Con su verdad, o con su mentira
Convirtiendo esa rutina perpetua y tediosa
En el karma saguinoliento y obsecado
que por traidor está condenado a soportar.

martes, 22 de diciembre de 2009

Condena


Setenta años después
Cuando todo el tiempo oscuro
Ha pasado
por su cuerpo, sus manos, su boca
y se ha quedado perpetuo entre sus uñas
y cada célula de su alma
volverá su arrepentimiento
De hombre pequeño
Recordará amarillentos dormitorios
Perfumados por el cuerpo de la líbido
Recordará alguna que otra aventura
Noctámbula, superficial, intrascendente
Setenta años después
El vino volverá a derramarse
Tiñendo las estrellas
Y el mar continuará su jugueteo
Se escribirá poesía
una leyenda, un cuento,
mudas paredes atestiguarán en su contra
el negro alquitrán del pavimento nublará sus ojos
setenta años después...
ella comerá sus mentiras
para degustarlas, saborearlas
o vomitarlas
de una vez por todas
danzará arriba de un tren,
tren eterno, perpetuo, perenne
que se dirige hacia ninguna parte
setenta años después
los amantes continuarán cercenándose
trocito a trocito
la carne blasfema y corrupta
de sus cuerpos
con el frío puñal
(de las palabras...)

porque una mujer es lo más cercano a una piedra

jueves, 12 de noviembre de 2009

Fotografía de Ciudad



Piensa que cuando me hechas de menos en realidad no me hechas de menos, sino que te hechas de menos a ti misma conmigo haciéndote compañía, porque cuando yo te hecho de menos, en realidad me hecho de menos a mi mismo a tu lado,

true love, egositic love,
por eso envejecemos

Mauricio R.

Ojos quebrados
piernas dolientes
brazos huérfanos
sangre apaciguada a punta de decepciones
Toda la atmósfera matutina
Colándose entremedio
De la grisácea y monocromática ciudad
Ventana rota
Dormitorio frío, impersonal
Azul, azul
Aposento disgregado, inconcluso
Volátil, sin anclaje
de apariencia verdosa
orientada hacia el Parque Bustamante
único refugio en mi perspectiva
donde antes se refugiaba el mar
cigarrillo añejo
y el sabor metálico en la lengua
en las pestañas y las uñas
recipientes de una noche melancólica
ruidosa, marginal, subterránea
compañía a racimos
sin pertenencia, ni arraigo
horizonte estival, asfixiante, entrometido
Cabello enredado
Sucio,
Flota en el suelo infinito
Mi pelo eterno, impertinente y rebelde
El mismo que tanto te gustaba
Cuando estaba desnuda
Contaminado con metales poco nobles
en esta gris y monocromática ciudad